5 comments on “EL “SER” ARTÍSTICO

  1. Con lo suscitantes que son los debates, al menos para mi que amo la filosofía con desmesura, no puedo resistir la tentación, querid0 compañero, de iniciar uno a partir de tu texto/ensayo que claramente (y creo que vas a coincidir conmigo) contiene ideas muy ricas pero, a la vez, que abren un mundo para descubrir mediante la reflexión y el cuestionamiento.

    Para empezar confieso abiertamente que coincido en muchas de las facetas del artista y el arte aquí expuestas como, por ejemplo, que el arte es la expresión del sentimiento humano, sea cual sea su forma.
    Sin embargo, al establecer el arte como: “cosa creada íntegramente por una persona y que intente transmitir algo” presupone el elemento de la comunicación, es decir, el artista lo que pretende es dar un mensaje; una información (ya que sino no seria expresión). Por lo tanto el elemento comunicativo es crucial en el arte.
    Pero, si se acepta la proposición anterior, la contradicción con el texto está servida, ya que, ¿como pude ser importante la comunicación (que implica los elementos básicos entre los cuales destacan el emisor y el receptor) cuando lo único que importa, como nos dices Carlos, es que la obra se haya elaborado con sentimiento, independientemente de la intersubjetividad de la masa? Si esto fuera como nos planteas, con todo el respeto y amistad te lo digo, el artista no necesitaría el arte (aparentemente u na contradicción) porque, efectivamente, si solo importa el sentimiento pero no ningún espectador/receptor, ¿para qué expresarlo? Es decir, si lo importante es que la persona disfrute de su sentimiento no le hace falta manifestarlo; el mismo se lo guarda.

    Todo esto nos lleva, y ya voy acabando, a que el arte si necesita de seres externos a causa de su propia esencia o naturaleza al tratarse de una expresión. Por lo tanto, ¿no sera el arte una especie de lenguaje especial para explicar aquello que se nos resiste racionalmente? ¿No tiene, entonces, un sentido de ser, que seria la comunicación más alta de la vida humana?
    Para explicarte mi vida históricamente (objectivamente) solo necesito hablar; para contarte como la he vivido (subjetivamente) necesito hacer arte: expresar aquello que se nos escapa del lenguaje cotidiano.

    Espero no haberme hecho pesado y que a esto le vengan muchas y muchas refutaciones para crear, así, un bonito debate en que disfrutemos todos.
    (Si a alguien le interesa el tema o concepto del lenguaje limitado le recomiendo, sin lugar a dudas, al autor y filósofo Ludwig Wittgenstein).

    Un saludo Carlos, espero encontrarme con muchos más textos como este.
    Max

  2. Buenas, me alegra que hayas comentado en éste texto y que hayas hablado sobre ese aspecto en concreto. Los textos sirven para exponer las ideas de uno, pero como siempre suele pasar éstos no cubren todos los aspectos del tema, y siempre queda algún resquicio por pulir 😉
    Lo que comentabas tiene mucho sentido, pero fallas al presuponer el elemento “comunicador”. Un artista no crea para un público. Un verdadero artista crea en primer estado por sí mismo, pues hay “algo” en su interior que le impulsa a hacerlo. El reconocimiento de un público es algo secundario que eleva el ego del artista y lo anima a continuar con su obra, pero nadie puede considerarse artista si solo trabaja para su público.
    Dicha ésta aclaración, vamos al meollo. Si imaginamos a un artista haciendo una escultura, dicho artista transmite a su obra los sentimientos y emociones prevalecen en ese momento, pues el arte se nutre de los sentimientos del autor para existir. De éste modo, el artista crea una escultura que expresa, por poner un ejemplo simple, su “tristeza”. El artista de manera indirecta otorga a su obra una intención comunicativa que luego los espectadores pueden apreciar o no, pero esa intención EXISTE, aunque el propio escultor no sea del todo consciente de que lo hace. Te sorprendería la cantidad de obras aparentemente objetivas, como novelas policiacas e históricas, encierran en su interior una intención comunicativa procedente del autor que en muchas ocasiones ni siquiera él mismo conoce.

    Saludos cordiales

  3. Amigo Carlos vuelvo a ser yo, Max, el que te escribe, no tanto para arrebatarte lo anterior sino para confesarte mi aceptación ante ello: tienes razón, el artista no crea para un público sino que lo hace porque algo interior lo llama. Cierto, acepto totalmente; te doy la razón.
    Sin embargo la respuesta no me acaba de satisfacer. Veo mi equivocación pero no veo lógica la respuesta. Explico la causa de mi malestar:

    como nos dices el artista real en ningún momento piensa en un público, sino que se deja llevar por ese misterioso instinto que lo impulsa a crearlo. Aunque antes hemos aceptado, tu mismo lo has dicho, que el fenómeno comunicativo del arte es secundario pero, por lo tanto, no inexistente. Se ha de considerar, pues, como necesario el soporte comunicativo para elaborarlo, es decir, no se puede crear arte sin que haya en él la posibilidad de hacer llegar un mensaje/sensación a un también posible receptor. Ejemplo: utilizaré el mismo buzón del texto; ciertamente el autor no lo ha pensado para ser interpretado pero realmente puede ser interpretado (alguien por lo inductivo puede “leer”: “alguien se ha enfadado y a roto el buzón”; podría ser una interpretación errónea pero una interpretación al fin y al cabo que comporta los elementos comunicativos).Así es, puede ser que la intención comunicativa sea creada a espaldas del artista: no es consciente de ello. De hecho,esto ya nos lo decías tu.
    Pero si existe una intención escondida de estas magnitudes y, a la vez, imprescindible para crear, ¿no podría ser que la razón del impulso artístico sea algo relacionado con ella?¿Podría ser que ese “algo” misterioso no sea más que el impulso comunicativo que aparece escondido de esta forma? Si alguien está familiarizado con el tema le recordará a Sigmund Freud seguramente, y en él, efectivamente, me inspiro.

    Mi propuesta es esta, pues: ¿puede ser que el instinto sociológico de integración o de relación con los individuos nos de estas fuerzas para crear algo (arte) que muestre como pensamos o como nos sentimos para hacerlo llegar a los demás, y que todo esto pase a nuestras espaldas?
    Todo esto se volvería sustentar en el hecho de que no hace falta transmitir nada sino va dirigido a nadie más que a nosotros mismos, porque nosotros ya lo sabemos, ¿cómo sino podríamos expresarlo? Entonces la cosa ilógica que Carlos nos contaba al principio del texto desaparece, y se muestra como algo instintivo del ser humano para su supervivencia, es decir, para salvar una de sus funciones vitales: la relación con otros individuos de la especie. No habría, entonces, nada sobrenatural o misterioso: la sociología volvería en cosmos el caos.
    Puede que no me haya explicado bien; resumo al estilo de nuestro último autor Rubén Pulido Romero:

    1. La comunicación es imprescindible para el arte (aunque sea como efecto secundario e inconsciente).
    2. Lo que nos impulsa al arte lo determina lo anterior (ya que es la causa).
    3. La intención es, pues, comunicativa. (aunque sea a espaldas de la intención del artista que solo expresa lo que siente como instinto).
    4. Es comunicativa para que cumpla una función sociológica de relación con individuos de nuestra propia especie.

    Vuelvo a decir lo mismo, ojalá alguien (especialmente tu Carlos, XD) pueda contradecirme: lo interesante es llegar a la verdad, no si YO tengo la razón o no.
    Perdón por el retraso de la respuesta y, por cierto, me ha gustado tu último poema Carlos, de verdad.
    Nos vemos, y gracias por contestarme: hay gente que no le gusta hablar de estas cosas, XD.

    Max Pérez Muñoz

  4. Cuando una persona siente la necesidad de expresarse realmente es un acto comunicativo. Pero si lo miramos desde la psicoanálisis, creo que Freud diría que hacer arte (escribir, etc.) es un modo de desahogarse, de trasladar un problema interno que no se ha resuelto al plano físico; de este modo, el artista “modela” su problema psíquico y puede llegar a superarlo. Entonces, se trata de un tratamiento personal, sin recurrir a nadie más que a uno mismo. Pero, el medicamento creado mediante el “dejar que aflore el problema/sentimiento/lo que sea del subconsciente”, puede ejercer, al mismo tiempo, la función comunicativa, ya que puede ayudar a otros a superar y/o aceptar algo de la realidad.
    Un ejemplo sería el caso de alguien quien está sufriendo acoso escolar y que decide socorrerse al dibujo o a la escritura para sofocar su impotencia. Luego, el arte, aquí, es un medio para que la persona en cuestión pueda ayudarse a superar un mal estar interior. Recuerdo una película (“Diario de un rebelde”, 1995) que lo bueno que tiene es la moraleja final. Hace una recomendación a otros jóvenes, sobre su experiencia con el mundo de las drogas, y es que escriben, que hagan arte, algo que les ayude a sacar sus problemas, a reflexionar… algo que les motive i que les aparte de las drogas y su mezquino mundo.

    Aunque forme parte de la función comunicativa, creo importante destacar que ha habido muchos artista que tocaban determinados temas por denuncia. No sólo por hacer constar algo (que hay una guerra, una injusticia), sino que se trata de comunicar al ser racional que hay cosas que no las hace bien. Cuando un hombre prehistórico quería imponerse a los demás, los otros tenían un mensaje clave para designar su tiranía (como sucede en muchas canciones protesta). Llegados a este punto, el ser humano, como especie que vive en comunidad necesita el arte para hacer pensar, para participar en las revoluciones, para madurar i crecer como personas… para ser más humanos.

    Pienso, además, que cuando un grupo -suficientemente importante- decide qué es “arte”, lo hace según lo visto hasta el momento y de forma exclusiva. Es decir, que sea, sobretodo, innovador, que rompe con el buen gusto de hasta entonces (como sucede con el arte contemporáneo); pero también que sea mínimamente complicado para que no todo el mundo pueda acceder en él. Cuando decía lo de hacer “arte” para sacar lo malo que uno lleva dentro, me refería a realizar una (o varias) de las aptitudes de las cuales nace el arte. Aunque una persona pinte eso no quiere decir que sea un artista. De modo que los que deciden qué es arte, también deciden quién es el artista. Así, un espectáculo de teatro es arte cuando los “entendidos” en el arte deben explicarte lo que significa y te lo diferencian, por ejemplo, de otro espectáculo “vulgar” (aunque uno no vea mucha diferencia). Y aquí acoso a los burgueses, a los intelectuales, a todos aquellos que temen que el arte se prostituye. Un buen artista de verdad es aprobado por la muchedumbre, y no por el criterio de unos especialistas. Ya que estos últimos sólo quieren hacer del arte algo elitista. Porque si no, con la crisis que hay, no se subvencionarían espectáculos y exposiciones que no sirven ni para reflexionar ni incluso para crear belleza. Los grandes artistas contemporáneos -que, a diferencia de los de antaño, no provenían de familias burguesas- no tenían ni para comer, y si lograban la fama era debido a su mérito, no su a sus enchufes.

    Está es mi opinión al respeto.

  5. Coincido con todos, pues, considero, hay porción de la gran construcción inicialmente planteada en cada uno de sus atinados comentarios. Pero considero también, que se ha tocado un punto interesante y que puede desenmarañar un poco el debate aquí planteado; se ha hablado ya de expresión y comunicación, términos que aunque similares, clarifican la disyuntiva aquí bosquejada. Si hablamos de comunicación, nos referimos a un proceso en donde existe una interacción con el otro y podría hablarse también de una intención comunicativa, sin embargo, si lo que planteamos es que la obra de arte es una expresión del artista ( de sus emociones, necesidad creadora, problemas psíquicos, etc.) entonces esta idea de hacer salir no implica, necesariamente, que esa exteriorización sea captada o sea recibida por el otro o los otros.

    Por otro lado, se ha dicho también que no porque alguien pinte para sacar sus demonios, se convierte entonces en artista, ergo, la disimilitud se encuentra además de en esta “capacidad o necesidad de crear cosas” en la técnica que para ello se ha establecido, por tanto, si una persona con las habilidades y la necesidad creadora, habrá de ser considerado artista, tiene que conocer la dinámica de la creación de determinada área del arte, esto implica, formación y dicha formación, incluye reglas y parámetros preestablecidos de belleza, proporción, etc.
    Pregunto yo, ¿no se está cayendo con esto en la necesidad connatural de expresarse y a la vez comunicase? Ya que, si efectivamente fuese un apuro íntimo e individual no se requería de perfeccionamiento ni técnica alguna (técnica previamente establecida por la sociedad) para expresarse.

    Partiendo de esto, ¿no es el arte ( denuncia, exteriorización de emociones o intención estética) por la misma naturaleza humana, una actividad inmanentemente comunicativa, exista o no la “intención consiente”?

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