Semanas temáticas

Explicación general

Iª Semana Temática:  Los Poetas van a pie / 15 – 22 de julio de 2011

IIª Semana Temática: La Música / 3 – 9 de setiembre de 2011

IIIª Semana Temática: La sensualidad y el erotismo / 28 de noviembre – 4 de diciembre de 2011:

La sensualidad y el erotismo

Soy muy calculadora y ordenada.
Ni una arruga en el satén del conjunto, ni un hilo deshecho en la media, ni  un arañazo en el charol negro de las botas. Sin roces en el paño rojo del abrigo, los botones precisos desabrochados, el justo ahumado en las gafas, el determinado número de gotas del acaramelado perfume sobre el escote.
El taxi ni un minuto antes, ni uno  después. El precio de la carrera ni un céntimo más ni un céntimo menos. El importe a pagar exacto. El cierre de la puerta a la salida del vehículo sincronizado con el cambio del color del semáforo. Los pasos matemáticamente coordinados con el tiempo del giro de la puerta rotatoria.
El armonizado movimiento de cabeza como saludo mecánico, las miradas de las chismosas en el riguroso momento del cierre de puertas del ascensor.  El acoplado sonido de los tacones con el crujir de la madera. Las especificas vueltas de llave para abrir la puerta. El reiterado vistazo al reloj del vestíbulo mientras me coloco bien las tetas frente al espejo.
El  minucioso repaso con los dedos para borrar el posible exceso de carmín en la comisura de los labios. La ralla de los ojos estrictamente delimitada sobre los párpados.
Una vista del reflejo exhaustiva buscando la errata. Me ajusto la liga. Me miro: de cara, de perfil izquierdo, de espaldas, de perfil derecho. Perfecta.
Él llegará exactamente diez minutos tarde. Como siempre.
Dejaré que se abalance sobre mí. Mientras me toma en sus brazos. Esperaré el primer mordisco en el cuello, el de rigor con su correspondiente gemido.  Apretará más fuerte. Gemiré más alto. Apretará una última vez al ritmo de mi suspiro de alivio. Me separará para observarme. Me abrirá el abrigo haciendo saltar los botones. Hundirá la cabeza en mis tetas sin dar cuenta de la lencería. Se sacudirá tres veces en ellas con típicos bramidos, esperaré un segundo y le haré que me mire a los ojos. Un, dos, tres…segundos y las estrujará en sus manos. Intentará abarcarlas . No dará abasto y se lanzará a meterlas en la boca. Caeremos sobre los cojines estratégicamente situados, rodaremos por la alfombra dispuesta a continuación de forma milimétrica  cubriendo el frío suelo.
Intentará quitarse la americana. Se encallará su manga derecha y yo deslizaré la prenda sobre su cabeza. Aflojará su corbata y la sacará a estirones.  La alcanzaré justo con la punta de los dedos. Desharé el nudo  y  como si de una correa se tratase la pondré de nuevo en su cuello haciendo que se levante. Lo empujaré en la cama y caerá justo en el medio. Se desabrochará el cinturón y bajará la cremallera. Los zapatos  impedirán que el pantalón salga con facilidad. Un intento, dos intentos… fuera.
Me pondré encima aún con los tacones, le gusta demasiado quitármelos a él. Le pisaré con el izquierdo el máximo de tiempo que consiga mantener el equilibrio. Luego dejaré que me descalce bajando la cremallera lentamente co mis manos refrenando su gesto. Pero únicamente el pie derecho. Recorrerá torpemente con sus dedos las medias haciendo que se arruguen. Intentará arrancarlas y se romperá la derecha. La izquierda la rasgará. Se reirá y me tumbará. Haré tres intentos por desasirme. Me haré la vencida. Él bramará victorioso. Paseará nervioso las manos sobre mi vientre y reparará entonces en la seda del conjunto. Hará una mueca de complacido al ver que es de su tonalidad preferida.
Buscará entre mis ingles bajando por el interior de mis piernas. Probará primero con el dedo índice, después con el dedo índice y corazón. Desharé los lazos de los costados y él me arrancará el tanga de las manos para olerlo, una primera vez muy intensa ,una segunda vez complacido, una tercera más corta y satisfecho, hará el amago de lanzarlo pero lo olerá una cuarta vez para grabar el olor. Bajaré los mismos dibujitos de rombos y me estará esperando animado. Le cogeré entre mis manos, reposando sobre la cuna de mi pulgar caerá en décimas de segundo primero el meñique, después el anular, a continuación el corazón y cerrando con el índice apretaré fuerte y dejaré que el esmalte de mis uñas arañe la sensibilidad de su  piel. Con movimientos sucesivos y cortos dejaré que mi boca entre en juego. Un juego que el mirará a través de los espejos y que no permitiré  que sobrepase los dieciséis minutos. Pasado este período me pondré encima pero dejaré que sea él quien mueva mi peso desde abajo. Pasados dos minutos me empotrará contra el cabecero acolchado y tras cuatro empujones todo habrá acabado.
Se quedará dormido tras el sexto ronquido se dará la vuelta y lo dejaré en posición fetal. Recogeré la ropa. Colocaré la suya sobre el galán. Iré al servicio. Retocaré el maquillaje levemente más natural. Me pondré las medias de repuesto. Recogeré mi cabello en mi moño y dejaré un mechón suelto a cada lado. Me colocaré el abrigo y abrocharé todos los botones del abrigo me colocaré el pañuelo de seda en la cabeza, las gafas, la bota izquierda, primero y después la derecha. Revisaré los desperfectos en mi y mi vestuario. Luego echaré un vistazo rápido por la rendija abierta de la puerta  con precisión. Cundo las manecillas del reloj marquen las 23.00 y el segundero toque el 2. Saldré. Estará recién incorporado.. No dirá nada cogerá su americana y rebuscará en el bolsillo interior  derecho. Abrirá la billetera .Llamará a la recepción del hotel y pedirá un taxis. Le daré una copa llena con un poco más de la mitad de cava. Brindaremos. Yo esperaré dos segundos después a que el beba. Se la acabará de un sorbo y yo me humedeceré los labios. Sonará el teléfono cuando las manecillas toquen la mitad de abajo del reloj. Le daré un último beso corto en el final de la comisura derecha del labio más rozando la mejilla. Le tocaré el punto sensible. Me dirá que espera que vuelva a ser fi de semana. Me dirigiré a la puerta con decisión. Sonreiré cortamente y de manera no muy amplia. Cerraré la puerta tras de mi.
-Volvamos a casa. Hoy me has roto la media. Así que te toca fregar los platos a ti.

Mireia Valera

– – – – –

Amb cada orgasme, ella cantava

El primer cop que vàrem fer l’amor va ser a casa meva, quasi mig d’amagat. D’ella m’havien encisat les mirades perdudes a un no-res profund… i els seus silencis constants. De fet el que més m’havia cridat l’atenció era la seva situació de mudesa natural, que la convertia, a ulls meus, en un misteri tant secret com bell. D’entre la multitud, rarament, en sobresortia ella; d’entre el conglomerat caòtic de veus i crits estridents, curiosament en ressaltava la seva nuesa verbal…

Aquella nit que vam anar a casa meva la recordo amb recel. Recordo l’emoció latent en els meus i els seus llavis; aquella cremor dins el pit arraconat del desig. I tanmateix era un foc invisible. La seva serenitat i ulls, vermells depèn amb quin reflexa de llum, no expressaven precisament expressió física… i això encara em fascinava més. La recordo asseguda al meu costat, mirant-me lentament, i cim vaig besar-li, tremolant com estava jo, la seva espatlla ja nua.
El tacte del seu cos fou encara més radiant i, sense un mot, com em feia veure que em volia i que em desitjava al seu costat. Aquella latent desa del silenci era, potser, la reminiscència d’un passat sens mots: però plens de paraules.

Però el cas no són les meves emocions eròtiques, banals a fi de comptes, sinó les seves, les que més em van despertar un sentiment hivernat en les ments dels que no creiem en res. I és que, certament, ella, en aquell moment més intents on la suor plaent et regalima front avall com al pagès que després tot l’any sega el blat superb i delicat, va obrir els seus llavis tendres i silenciats i començà a cantar una melodia aguda… una tranquil·la melodia medieval…

“Des del mig de l’absis central ressonava la veu de la sibil·la amb recança i melangia harmònica. La llum entrava al seu darrere, colors rojos dels vitralls gòtics, purs i fets. Aixecava les mans i les movia al ritme del fum dels encens que la gent portava, dreta, davant de cada banc:

Del cel vindrà
el jorn del judici:
parrà qui haurà fet servici.

Les notes es repeteixen i es succeeixen en un etern traspàs en els arcs ogivals. I tot tremolava de latència fosa, en el marc d’una rosassa central.”

D’aquells intents de sons en silenci, que tibaven i esforçaven la seva pell verge en l’èxtasi de l’orgasme, ella va cantar. I vaig sentir al meu voltant, dins ella com estava, com una bombolla vital ens isolava de les presses. Aquella delicadesa suau… aquell cant diví… Suràvem en un marc de cant etern. Levitàvem del llit, lentament. Anàvem girant alhora que pujàvem, solament amb el so del seu cantar agut.
I fou amb cada orgasme, amb cada bes que es succeïa, quan més notava una cremor dins seu… dins la música… dins el foc etern…

“Un nu apunta amb la llança ferma a l’os dins la cova. Està hivernant. S’hi acosta amb els peus sagnant. Està sol. Veu la respiració immòbil de l’animal, i en veu el pel gelat sota els cristalls que l’entelen.
S’acosta amb temor; el té al punt de mira. No hi ha res més preuat sota la capa del Sol. Aixeca el braç amb els músculs ben tensats! I l’ós obre els ulls
[plens de llum!

Max Pérez Muñoz

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No em donis res, dóna-m’ho tot

No necessito que em murmuris res a cau d’orella
No necessito notar el calor de la teva pell
No necessito res, però alhora ho vull tot

Vull que em donis tot el que tens
I que em repeteixis a cau d’orella t’estimo
Mentre de mica en mica et treus la roba

Vull que deixis la vergonya al costat de la porta
I que et deixis endur per la suavitat dels llençols
Vull sentir la teva veu cada cop que fem l’amor

No necessito res més
Sexe, només això, no t’enamoris
En el fons saps que podria ser perillós.

Júlia Costa

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Entresábanas

Las cortinas ondeaban al tiempo, que en la cama no existía el tiempo,
Pero entre las sábanas se bailaba a ritmo de tortuga. Dedos de dos ruedas viajaban por el continente de su ser, dibujando las orillas que las separaba del mar de algodón, con aquellas olas de tela.
Las cortinas ondeaban al viento, y en la cama nacía el tiempo,
Pero entre las sábanas la tortuga corría. Los dedos curiosamente se quitaban la camiseta en los puertos de montaña. Allí en lo más alto no existía el frío, pero si costaba respirar.
Las cortinas ondeaban al tiempo, que en la cama acariciaba el viento,
Pero entresábanas la pantera comía tortuga. Los dedos sudorosos se deshacían en aquel pequeño bosque brasileño. Allí los cocos se veían altos y jugosos, y el suelo temblaba.
Las cortinas ondeaban al viento, y en la cama bufaba el viento,
Pero entresábanas la pantera alcanzaba la luz. Los dedos habían desaparecido, ahora buceaban. No se habían podido resistir a aquel oasis de éxtasis.
Se formó una cascada, y pobres dedos cayeron por el precipicio,
Parecía el fin de mundo, pero en realidad solo fue el principio…

David López

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Delirium Tremens

Ellos no entienden que me masturbe
con poetas.
En la intimidad de la estancia
nos acogemos mutuamente.
Mis manos delicadamente seducen
la excitación infinita de la hoja.
En la habitación en penumbra nos tocamos
nos decimos oscuridad a manos llenas
cosas del alma que espantan a los vivos.
Y entendemos.
Y para entender nos palpamos en silencio;
desnudos nos descubrimos, pues
todo está ya dicho. No hay preguntas.
Oh, Dios, Dios; no entienden
la pasión se escapa por los bordes
no puedo sujetar más mis ojos
que una larga apoteosis se sucede;
y que con mi amor empapo las hojas
y que con su amor estalla un verso.
Oh, Dios, Dios; Nos miramos
desnudos y desbocados recitando
mordiendo el tiempo nos morimos
y a renacer extasiados nos llegamos.
Ya sé, nadie entiende que me masturbe
con los muertos.
Pero yo les escribo
en estas noches en las que nadie me entiende
y ellos me susurran y yo les amo.

Al final,  en el momento último del delirio
eyaculo sin control sobre el papel
Y oh, Dios, Dios, Dios
no hay nada más bello en este mundo.

Eduard Gómez Vidal

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2 comments on “Semanas temáticas

  1. Encantado que los jóvenes poetas puedan caminar por la xarxa y dar a conocer sus poemas y sus caminatas nocturnas
    Que tengáis mucho éxito entre artistas y poetas

    El cantautor de Creixell

  2. No puedo si no daros el agradeimiento mas grande desde mi corazon, como administrador de Los Músicos van a pie. Gracias compañeros caminantes por darme zapatos con los que andar sobre este camino que recorremos juntos. Gracias!

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